Sesquidécada: octubre 2011
2 weeks ago
Publicación de artículos críticos, reseñas, experiencias en el aula ELE y otros. La difusión en la red enriquece el trabajo diario.
Un rayo rojo penetra por el ventanuco de la covacha de los títeres
(Roberto Arlt)
El muchachito estaba sentado, esperando ser bendecido. Pensaba en que dios lo recibiría con los rezos abiertos. La postura congelada ante el disparador del fotógrafo: la piernita a la derecha, la mirada hacia al costado. Dos moños lo ornamentaban: la musculatura juvenil vestía uno grande sobre el brazo izquierdo y su cuello, resaltado por la importancia de "el ser elegante". Su cabello engominado hacía juego con el traje, a pesar de que los pantalones cortos descubrieran largas medias blancas. JJ sugería una mirada astuta. El pequeño pícaro, al borde de la risa, contenía sus mentiras y sus diabluras disimuladas. Después de unos sesenta años de la imagen sepia, la familia se pregunta si alguna vez, efectivamente, le habría hablado a dios.